Despertar
Salir del sueño (o de la pesadilla)
Despertar: salir del sueño
(o de la pesadilla).
El concepto de despertar viene de haber estado dormidos (No me digas). El despertar es repentino: no avisa, no pausa, solo llega y te pasa de un estado a otro sin remedio.
A veces cerramos los ojos e intentamos recordar lo que estábamos soñando. Intentamos volvernos a dormir. Nos aferramos a la esencia de esa neblina que nos arropa, donde estamos cómodos, donde todo es posible.
A veces logramos volvernos a dormir, pero el sueño ya no está. Ya no es lo mismo. Algo cambia. Se siente diferente, forzado, incluso incómodo. El sueño se afectó por el despertar.
Así me ha pasado últimamente con varias situaciones que llevaba cargando desde hace mucho tiempo.
Llegó un día en que, de repente, puff. Todo cambió dentro de mí. Molestias, incertidumbres, angustias que arrastraba desaparecieron. Y no desaparecieron en el sentido literal, sino que algo me despertó una nueva perspectiva insacudible que me hizo decir: esto cambió y no hay vuelta atrás.
Yo creo que ese puff, aunque parezca aparecer de la noche a la mañana, viene disfrazado de un duelo largo y silencioso. Viene después de altas y bajas, de cuestionamientos, de sentimientos reprimidos, de luchas internas, de rendiciones. Nada ocurre de la nada, aunque así se sienta.
Sé que estoy siendo ambigua y abstracta respecto a este tema. Quizá porque aún no tengo la babilla para confesar mis secretos más íntimos en internet y prefiero guardar estas historias para mis personajes ficticios y luego decir que esas cosas nunca me han pasado a mí.
Pero creo que lo que quiero decir con todo este enredo es que siempre hay un momento clave en el que todo puede cambiar… y no te darás ni cuenta.
Hay veces que el despertar llega en forma de silencio, cuando ya no te haces las mismas preguntas todos los días.
Llega en modo de olvido, cuando no contestas ese mensaje que antes te morías por recibir.
Llega en modo de alivio, cuando lo que se sentía como una presión constante simplemente te suelta y te deja ir.
Ya no dices lo mismo. No hablas tanto de esa persona. Tomas una nueva ruta para llegar. Pides algo diferente en el café.
Llega como aprendizaje (lo que me parece un concepto muy similar, porque no es tan fácil desaprender… a menos que sean las tablas de multiplicar).
Existe el dicho “lo que bien se aprende, nunca se olvida”, y así funciona el despertar. Darse cuenta de que ese sueño, por feo o bonito que haya sido, queda atrás y toca continuar con lo que traiga el día siguiente.
Y ojo: despertar no siempre significa accionar. Del dicho al hecho hay un largo trecho. Pero despertar es, sin duda, un muy buen primer paso.
Hablemos del año nuevo.
¿Resoluciones? Nah’.
¿Vision board? Sí.
¿Action board? Sí, sí, sí.
Este año se siente diferente para mí. Y quizá sean delirios, pero los horóscopos dicen que es el año de Capricornio… y yo elijo creérmelo.
Les comparto un poco de lo que quiero lograr este año:
Y ustedes,
¿se propusieron algo?




Que ganas tengo de despertar querida. De pal de pesadillas...a veces siento, o más buen últimamente que lo estoy haciendo lentamente. Y wao sí, eso de escribirlo a través de los personajes, igual acá. Que lindo leer tu despertar.
Morí con las tablas de multiplicar